POV NATHAN
Abrí la puerta de casa y me dispuse a darme una ducha porque más tarde había quedado con Ethan y Liam para ir a la fiesta de El Muelle. Los de último curso daban una fiesta para recaudar dinero para irse a Italia de viaje de fin de curso. Cuando fui a meterme a la ducha mi madre me sorprendió llamándome a gritos desde la cocina.
- Emma: ¡Nathan, baja un momento! Tengo que hablar contigo.
Bajé las escaleras con una toalla puesta.
- Nathan: ¿Qué quieres?
- Emma: Esta noche vamos a cenar a casa de los Miller.
- Nathan: Pues iréis sin mí porque yo ya tengo planes.
- Emma: De eso nada, tú te vienes con nosotros.
- Nathan: Es que hay una fiesta en el Muelle y tenía planeado ir desde hace una semana.
- Emma: Ya irás a otras fiestas y sabes que no puedo decirle a tu padre que no vas a ir a la cena porque tal y como están las cosas otra discusión es lo que menos necesitamos.
- Nathan: Pero mamá sabes que la hija de los Miller y yo no congeniamos muy bien.
- Emma: April es una chica muy agradable, si te dieras la oportunidad de conocerla a lo mejor cambias de opinión.
- Nathan: Antes cuando estaba Duke era diferente, me llevaba bien con él y sabes que no me importaba ir a su casa. Pero ahora sin él no es lo mismo.
- Emma: Por eso mismo tenemos que ir, lo están pasando mal y lo que necesitan es apoyo de sus amigos.
- Nathan: Bueno, vale, llamaré a Tyson y le diré que no puedo ir.
Subí a mi habitación y llamé a Tyson. No le gustó la idea de ir solo a la fiesta con Liam y se enfadó un poco conmigo pero sé que se le pasará.
Me metí en la ducha, como siempre con música, con el volumen alto para centrarme en la música y no pensar en nada más. Cuando acabé de ducharme me planté en frente del armario, sabía que me tendría que poner mi típico polo de marca para salvar las apariencias. Para mi madre la imagen lo era todo y cuando salíamos siempre teníamos que ir bien vestidos aunque yo odiara este tipo de ropa.
Desde la habitación escuchaba cómo mis padres discutían. Otra vez. No soportaba que se pasaran el día gritándose el uno al otro y no podía hacer nada porque si me metía en su discusión era yo el que acababa sufriendo. Me quedé tumbado en la cama mirando al techo esperando a que acabaran de gritar. Al cabo de un rato bajé porque mi padre me llamó desde el comedor para que nos fuéramos a casa de los Miller.
El trayecto en coche transcurrió sin incidentes, aun así, yo me puse los cascos para evadirme de la incómoda situación en la que se encontraban mis padres.
Una vez dentro de la casa después de que los Miller nos recibieran entre abrazos y sonrisas de felicidad se sentaron los padres en el salón a charlar para ponerse al día. April y yo estábamos cada uno en una esquina y apenas participábamos en la conversación.
- Emma: April, ¿por qué no le enseñas tus medallas de natación a Nathan? Tu madre me ha dicho que eres una gran nadadora.
- April: Va-vale…
Vi como April se sonrojaba. Ya estaba mi madre intentando romper el hielo entre nosotros. April se levantó y la seguí hasta una pequeña habitación en la segunda planta en la que tenían todos los trofeos en una vitrina.
- April: Este trofeo es de la competición que hubo en el instituto el año pasado.
- Nathan: Si, la recuerdo, estuve allí viendo a la hermana de Liam que también competía.
Me enseñó todos sus trofeos y me contó en los diferentes sitios que había estado con su equipo de natación. Fuimos a su habitación y me enseñó su colección de discos.
- Nathan: ¿Escuchas a Nickelback? No conocía a nadie que los escuchara.
- April: Es uno de mis grupos favoritos.
- Nathan: ¿Cuál es tu canción favorita de ellos?
- April: ‘’If today was your last day’’. Me gusta porque es de las canciones que te hacen pensar y reflexionar sobre la vida.
- Nathan: Estoy de acuerdo. Es una canción que hace que aprecies cada minuto por muy mal que lo estés pasando.
- April: Si, esto…lo siento por todo lo de tus padres, sé que estáis pasando por un mal momento y quería decirte que si alguna vez necesitas hablar aquí estoy.
- Nathan: No te preocupes, lo que le está pasando a mi familia no es ni la mitad de duro que lo que está pasando la tuya. Siento mucho lo de tu hermano, éramos muy buenos amigos y tú también tienes mi apoyo por si necesitas hablar con alguien alguna vez.
- April: Muchas gracias, siempre está bien tener a alguien que te apoye.
Nos llamaron para cenar. Después de todo, no había estado tan mal hablar un rato con April. Mi madre tenía razón, era una chica bastante agradable, no sé cómo nunca me había fijado en ella antes.
Encontré tu blog por casualidad. ¿Continuaras? Me encanta la historiaÖ.
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